Hablo de: «Cayendo en la tentación»
- marinacarabelos
- 4 jun 2017
- 2 Min. de lectura

Comencé a escribir este libro después de pasarme horas buscando en internet un libro que se pareciese a lo que he escrito. Muchas veces la desesperación nos lleva a la locura. Cogí mi antiguo ordenador durante el verano y comencé a escribir...
Me planteé muchas cosas. ¿Por qué tenía la chica que ir a Estados Unidos? ¿Por qué hablar de los Amish? La respuesta fue bastante sencilla. Podría haber lanzado a Elora desde un avión en medio del Pacifico, en una isla con una tribu canival. O en medio de la selva con una tribu de esas que cazan animales con cerbatana. Entonces, ¿por qué los Amish? Porque los conozco. Conozco lo suficiente como para haber podido empezar este libro y en el proceso haber descubierto muchas cosas más sobre ellos.
Es gracioso decir que escribir un libro es «fácil». Creo que supone una tarea muy desafiante si quieres hacerlo bien. No soy socióloga, ni experta en armas, ni abogada... Y cada vez que he querido escribir un libro, con información verídica, he tenido que pasarme horas investigando. Por eso, no nací conociendo a los Amish. Nunca he vivido sus costumbres, ni su forma de gobierno, ni su educación... Y, aún así, parte de esa información ha sido incluida en el libro. ¡Ojo! Que no toda la que he ido recopilando. Pero sí mucha.
Con esto no quiero decir que haya odiado el proceso de investigación. ¡Para nada! Adoro ese momento. Me encanta conocer tanto sobre tantas cosas que hasta puedo compartir curiosidades con los que están a mi alrededor.

«Cayendo en la tentación» es un libro que no se puede definir solo por su título. No es lo que a primera vista puede parecer. O eso creo. Al menos, yo me he dado cuenta de que todos somos un poco como Elora y Luke. Ambos viven encerrados en sus propios mundos y ninguno parece darse cuenta de que hay mucho más ahí afuera. A veces, tenemos que explotar un poco la burbuja que nos rodea porque la capa de polvo que se acumula en ella no nos deja ver más allá.
Elora y Luke pueden ser cualquier persona que nos encontremos por la calle. No son perfectos, tienen miedos, sueños y problemas (algunos más graves que otros).
Hay una cosa muy importante que debemos tener en cuenta cuando leemos el libro y es: la edad de los protagonistas. No debemos olvidar que son jóvenes (como yo) y que por lo tanto ven el mundo de una manera un poco más inmadura e impulsiva (normalmente) que de la forma en la que la podemos ver los lectores cuando leemos la novela con la cabeza fría.